El encuentro a las afueras de la ciudad hace unos días con un calor insoportable, 47 grados marcaba el termómetro del coche, presagiaba futuros incendios y decepciones. Y así fue porque el diablo se presentó de nuevo con las hogueras, me castigó, y la emprendió con la sierra de Algairén con mucha agresividad, obligando a los paisanos a abandonar sus casas porque el humo les impedía respirar en condiciones.
Y las llamas de altura rodeaban el pueblo rompiendo la tranquilidad donde nunca pasaba nada desde la época de Napoleón que incendió el pueblo.
Le comenté a mi mujer hace unos días, que con tanto calor y abundancia de oxígeno, cualquier día arderían los pinos de la sierra de Alpartir, eran una presa fácil con miles de pinos como así ocurrió. Y es que llevo unos días de cansancio, de agresiones fuertes a mi sensibilidad por la pérdida de parajes que enriquecían mi ánimo.
Muy tocado me quedé con la quema agresiva de los montes de Uncastillo, lugares que recorrí y que siempre los encontré bellos, con duende, como ahora los pinares de Alpartir que están sufriendo la misma desventura. Cuarenta años llevo recorriendo estos lugares, fotografiándolos, escribiendo historias al amparo de sus sombras y sus rincones y, hoy la naturaleza en cierta manera, me vuelve a castigar obligándome a vivir entre carboneras.
La estampa que veía nada más salir de casa, eran las Coronillas de monte alto junto al pueblo lleno de pinos, el santo y seña de Alpartir que ha quedado desbastado por las llamas. Cantidad de veces he subido a visitarlos acompañado de una gayata retorcida que el abuelo Francisco de mi mujer, tenía a bien portar para subir a su huerta entre los pinos con su burrica.
.... cierta desolación ....
Me amedranta la desolación, las montañas del Monasterio de San Juan de la Peña y Santa Cruz de la Seros también están sufriendo los ataques de las llamas de una forma inmisericorde sin respetar la importancia histórica de esos lugares,... eran zonas muy visitadas por mí.
Cansancio, cierto cansancio nos rodea por el calor excesivo, y cierto miedo también porque los malos presagios no acaben aquí.
Al final solo queda asimilar que es muy importante tomarse en serio lo del cambio climático.
La naturaleza es la que manda.
El tiempo que nos toca vivir.
Chavierín.






