No es que quiera hablar de La Pasionaria como si a mi convicción perteneciera, pero cierto es, que algo de sufrimiento se encierra en el partido Socialdemócrata español. El Partido Socialista Obrero Español, después de ocho años de acontecimientos injustos con la pandemia, las guerras de Ucrania e Irán, con la aparición del pensamiento trunpista en la escena mundial y con el acoso interminable en el Congreso de la malvada oposición que intentaba destruir la templanza del ejecutivo para dar bonanzas al pueblo, necesita cierto perdón.
Ultimamente estamos observando unos movimientos desagradables del mundo conservador que quieren usurpar el gobierno por medios poco dignos y escabrosos, es como si quisieran instalar de nuevo, el Movimiento Nacional de otros tiempos que da miedo.
No hace falta reconocer, que estos días con el asunto Zapatero ha crecido la ofensiva contra el gobierno. De una forma desaforada, los altavoces mediáticos, han elevado el tono, e incluso periódicos como el País y el Diario, se han puesto en contra de una forma inexplicable. El periódico El País, con su cambio de editorial está engañando a sus asiduos lectores atacando al ejecutivo, y eso no está bien.
Los de la berrea del PP y Vox piden elecciones anticipadas pero el presidente dice que esto no puede ser porque son un peligro de destrucción para la ciudadanía.
Compungido estoy por esta anomalía de Zapatero, un político serio, al que creo que han involucrado por medios mafiosos y que espero dará unas explicaciones convincentes.
Como socialdemócrata solo me queda perdonarlo por los grandes logros alcanzados en España por este partido que son muchos, porque con ellos, el país ha ganado en calidad de vida y atenciones.
Estar en un partido de izquierdas requiere seriedad, compromiso y vigilancia, porque los ultramontanos están buscando el mínimo fallo, para incomodar al gobierno.
Tengo claro, que aquí se esta cometiendo un golpe de estado informativo, con la ayuda de los jueces y las cabeceras de la prensa conservadora.
Cierto enfado me rodea y cierta indignación por la situación desagradable, pero tengo claro quien está en su sitio.
Los tiempos que nos toca vivir.
Con respeto.
Chavierín.






