Y después de unos años de sacrificio regresaban con sus ahorros y un coche nuevo al lugar de sus orígenes. Las atenciones y el buen trato de los ciudadanos de otros países, hicieron que ese viaje diera sus frutos.
Circunstancias después de una guerra de desorden y escasez, de cuando los países europeos y sudamericanos no tuvieron inconveniente en acoger a miles de familias para que tuvieran mejor calidad de vida,... por si queremos entender.
Hoy los pensadores oscuros ultramontanos que alcanzan el poder, no tienen inconveniente en volver a las actuaciones grotescas de la esclavitud y las galeras, mirando los dientes o haciendo distinción entre los emigrantes por su procedencia. Para quitarles la protección social y devolverlos a su país de origen no tienen más argumentos que la maldad de desprecio incrustada en su mente que viene desde la época de las plantaciones de azúcar.
Lo que pretenden hacer estas fuerzas oscuras con la emigración, no tiene ninguna explicación, la única que hay es que son mercenarios de la política, y al carecer de argumentos para gobernar, recurren a estos despropósitos que están fuera de los tiempos.
Estas conductas abochornan porque a nuestros emigrantes no los trataron mal,... y porque nos educaron para hacer el bien y respetar la dignidad de la persona.
Este detalle de la lata de sardinas, me sirve para apoyar la paz, la democracia y las buenas intenciones de los Jefes de Estado reunidos estos días en Barcelona,... esta es mi pequeña contribución.
Para el que quiera entender.
Con respeto...
Chavierín.






