domingo, 19 de julio de 2026

DESDE MI VENTANA EN UNCASTILLO.

           Los senderos marcados con las mismas pisadas, han dibujado los caminos de las caballerías de la hacienda hasta llegar a su destino. 

     El tiempo construye y adorna esas sendas con lavandas y tomillos para que algún pintor las recree en su lienzo. Y pasado el tiempo allí estarán en el recuerdo de la pared para que nada caiga en el olvido.

     Cuando el tiempo pasa y la actividad decae en las corraleras, nada respeta ese camino que se integra en la floresta preso de la voracidad de las plantas más temibles, los coscojos y aliagas que te dicen que por aquí ya no pasa nadie.

     Y prestas están al desamparo, como carboneras que un día serán de las tormentas, si el cielo y el viento se cabrean, atormentarán su vida tranquila y las convertirán en llamas que asustarán a los habitantes del lugar.

     Y después vendrán los lamentos porque el verdor de las montañas, del que siempre estabas orgulloso, ha desparecido. Vivías en un vergel y recorrías esos montes desde niño, para que ahora la naturaleza dicte sentencia y tape con un velo negro ese esplendor para que el lamento sea cruel y nos inunde la tristeza,... así es la vida.

    Construyes y adornas a las montañas y a las ermitas con miles de árboles, para que la naturaleza te diga que el arrendamiento de la belleza también tiene fecha de caducidad y que nos tendremos que adaptar para preparar nuevas plantaciones si queremos empezar de nuevo a contemplar nuestros montes. Años pasarán para ver el verdor, pero ese es el único remedio para que los jóvenes suban con las flores a San Cristóbal aunque pasen los tiempos. 

     Pero tendrá otra vez que salir el sol y aprender a contemplar desde la ventana esos campos oscuros hasta que la lluvia nos eche una mano y traiga nuevos rebrotes de esperanza.

     Uncastillo no se merecía este infortunio,... esa agresividad del fuego rodeando todo el pueblo, nos ha dejado muy tristes,...

      Cuando a tu lugar espiritual de pertenencia le ocurren desgracias aparece ese sentimiento de que algo tuyo se va.

       Pero nada se acaba,... tenemos que continuar con la vida aunque nos rodeen las carboneras.

      Con respeto.

       Chavierín.

      

      

       

     

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