domingo, 8 de noviembre de 2026

EL SUEÑO DE VAN GOGH

            Llevo años admirando los cuadros de los pintores impresionistas Claude Monet y Vicent Van Gogh. En muchos de mis escritos han estado prontos para adornar y crear momentos que requerían su participación en la temática del texto. Sus mundos pintados a principios del siglo pasado con abalorios románticos, entre fiestas y paisajes para observarlos con los ojos entrecortados, se quedaron en este mundo acompañando a los recuerdos y creando escenarios porque su admiración nunca tendrá fin.

       Y así los adaptas a esos escenarios que te llamaron la atención cuando opinas de las estrellas,... del mar,... de los campos,... de los parques,... de los lagos,... del mundo y el frenesí en las terrazas de bar,... cuando hablas de las tristezas,... de las guerras,... de la Memoria Histórica,... Estos pintores entendieron muy bien lo que veían sus ojos y lo dibujaron en sus cuadros que ahora, después de los años, los contemplamos con mucha admiración porque supieron plasmar unos instantes que hacen de la belleza un portento.

        Hace unos años me entretuve pintando alguno de sus cuadros porque los quería tener cerca de mis paredes de la observancia. Me enamoré de los nenúfares de Monet, y alguno de sus cuadros intenté imitar. Cuando la Expo de Zaragoza, alguien tuvo la feliz idea de colocar en las lagunas plantas de nenúfares, y allí encontré mi sancta sanctorum de peregrinaje,... todas las primaveras voy a recibirlos cuando emergen de las aguas,... me envuelve ese mundo de paz  y belleza.

       Adapté escenarios del Campo de Amapolas de Monet, cuando se hizo el acto de desagravio en el cementerio a las diez mujeres de Uncastillo represaliadas en Farasdués, como adornando su desventura y tristeza.

        Y me dio permiso Van Gogh para  exponer un bello cuadro particular de despedida de mis padres, en los campos donde eran felices, El Sueño de Van Gogh,...  el Sueño de Van Gogh,...  como homenaje y recuerdo. Mañana se cumplen cincuenta años de la muerte de mi madre. 

        Era todo ternura,... y sigue acompañando a los cuadros de los pintores.

         Chavierín.

  

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