Y comenzaron las secuencias de ese lugar de vida dulce entre los padres y los hijos rodeando el mantel, construyendo etapas de infancia, escolanía y universidad entre todos, hasta que llegó la diáspora de la obligación a otros lugares y los descendientes apenas aparecían por la mansión.
Es el fin de esa etapa que uno construye con ilusión. El matrimonio joven con una hacienda con todas de la ley que descubre, que cuando los hijos se van haciendo mayores, ese lugar de la parra de moscatel, apenas les atrae.
Las visitas cada vez se hacen más lejanas, solo vienen en alguna puntualidad,... y pasa el tiempo y los padres se van haciendo mayores,... y se envuelven en la tristeza,... y fallece la madre, y el padre se queda en la soledad de la mansión acompañado del apoyo que la natura le ofrece para cuidar del hortal y de los recuerdos que rodean su destino,... los hijos colaboran hasta el punto de su interés, después te dejan solo, porque sus gustos no coinciden con la tuyos, y porque los lugares cambian por circunstancias de la vida.
Y el padre llega a su final, y el director nos muestra el tránsito de forma delicada,... las alcobas de la casa envueltas en silencios,... los cuadros,... las fotografías, el taller que se queda ausente,... y las plantas del hortal abandonadas a su suerte.
.... el relato ....
El director de la película " La Casa ", Alex Montoya, nos muestra las secuencias de la vida de una familia corriente de forma magistral. Al final de todo, los hijos deciden vender la mansión.,... una bella película.
Me quedé en silencio después de ver la película cuando ves que en las casas de tus orígenes ocurre lo mismo, apenas tienen luz las ventanas.
La diáspora de los hijos, sin remisión estamos avocados a ello.
Chavierín.