Aunque hayan pasado unos días de la estancia del Papa León XIV en España, es bueno reconocer que cierto substrato emocional ha dejado en los campos de la Hispania.
A mi entender ha escarbado bien en las anomalías que recorren esta tierra, donde el desafuero y la confusión adrede, rompen la convivencia y donde lo peor de la política se quiere adueñar de la normalidad de vida que todos deseamos.
Al verlo pasar, las caras de la gente hablaban por sí solas, y en las escuchas de la liturgia, el respeto y la meditación, también eran partícipes porque la gente quería cambiar el cansancio por la esperanza y la maldad por la bondad para empezar de nuevo a convivir,... esperaban mucho de sus mensajes.
El mundo está revuelto, la gente asustada,... sobre todo, por los que dan codazos para quedarse con lo mejor de la huerta,... como diría uno, no conocen ni a Dios ni a su padre cuando se trata de amasar fortuna. Contra esto el Papa nos quería instruir. El enemigo es fuerte y hace sangrar a la sociedad, decía, porque no tiene piedad ni le da valor a la vida de las personas.
La emoción llegó y se juntó en los actos con los cánticos, la mística y la expectación que causaba la presencia del Papa en el altar, hacía años que no venía el representante de la iglesia a España. Traía propuestas bien escritas para exhortar y denunciar, y para dar cierto toque a este país que está violentado con los malos modos y la polarización.
En España tenemos los pueblos sembrados de iglesias y catedrales que salen de la devoción a los santos bíblicos a lo largo de los siglos, somos expertos en valorar la importancia de la religión en nuestras vidas, y por eso construimos maravillas a lo largo de su extensión, como la última entrega de Antoni Gaudí con la Sagrada Familia que nos emocionó a todos por su belleza.
Momento fuerte de lagrimeo en la inauguración, quizá porque estamos cansados de tanta tensión y esperamos algo que nos anime el espíritu. Recuerdo cuando, en la Expo de Zaragoza, el Iceberg también te emocionaba con sus mensajes sobre la tierra y el deterioro,... lo mismo consiguió la inauguración del templo de Gaudí, quizá buscando respuestas, acercándonos más al cielo con la cruz como él pretendía.
Abrazar a los necesitados, a los emigrantes, a los que vienen aquí buscando un futuro mejor, valorar la dignidad de la persona,... estas buenas intenciones contemplamos estos días con la visita del Papa.
En cierta forma nos reconfortó.
Con respeto,...
Chavierín.

Comparto casi en su totalidad el mensaje y los planteamientos del Papa en su visita a nuestro país.
ResponderEliminarLa visita ha dejado poso a pesar de muchos posicionamientos hipócritas.
Siguiendo la estela del Papa no estaría de más que de vez en cuando el país entero hiciera un replanteamiento del estilo de relación de los políticos y de las promesas incumplidas de unos y otros.
Un reseteo de este tipo de vez en cuando no le vendría mal a España.
Buena temática has presentado esta semana, Javier.
¡Un abrazo!
Gracias por tu comentario José Luís, quizá al Papa le faltó valentía para hablar de la pederastia, pero comprendo, que eso iba a aguar la fiesta.
ResponderEliminarSaludos.