domingo, 26 de julio de 2026

GUSTAV KLIM

      Con el permiso  del pintor austriaco Gustav Klim, este escribidor visionario tiene a bien meterse en el mundo de la simbología. Para eso entro en su atelier dorado y admiración para rozar con los dedos sus bellos lienzos de pan de oro y ornamento, por si puedo encontrar explicación a esas minas de oro emocionales que surgieron a partir de la consecución de la Copa del Mundo en España.

     Quizá en este país necesitábamos un motivo de distensión para creernos buenas personas. Las alegrías en masa por todos los rincones del país, mostraron ese poderío para poner de acuerdo a todo un país.

     La Casa Real, los mandatarios, el pueblo, bailaban y tocaban juntos la flauta y el tamborín como en aquellas victorias obtenidas por los Tercios de Flandes en las guerras. Los recibimientos después de la batalla, tuvieron una carga emocional digna de las épocas de los mejores descubrimientos, donde el vino y las romanzas, inundaban las calles.

     De simbología gorda, el conocer las virtudes, vida y milagros, de los contendientes, todos provenientes de familias sencillas que han tenido que luchar mucho para llegar a estas cotas de popularidad. La educación demostrada con sus opiniones para hablar " del enemigo ", dan fe de la preparación que llevan entre manos.

     No sé cómo plasmaría Gustav Klim esta Copa del Mundo en sus bocetos, seguro que la expondría en aureolas de miles de personas con las manos levantadas, que buscan esa tranquilidad emocional que a veces este mundo les quita, y las pondría en un lugar preferente de su atelier.

     La Copa de Oro, según Gustav, nos quiere decir,... que ante todo, somos un gran país.

      Con respeto.

       Chavierín.

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