domingo, 6 de septiembre de 2026

LA PRUDENCIA EN EL CONFLICTO DE MARRUECOS.

           El mundo del pensamiento crítico es maravilloso. El estar en el lado del criterio y del sentido común produce una satisfacción que no se paga con dinero, y es bueno preguntarse en cuál queremos estar, en el lado de los limos, responsable y sosegado, o en el de la confrontación. 

     Un país avanza cuando la convivencia está en el camino correcto.

     El problema es que ha llegado a la política una forma extrema de pensar, con muchas muescas de deterioro intelectual en sus culatas, nada juiciosa y mercenaria, al que le da igual el ciudadano y le gusta enturbiar la convivencia.

      El orgullo de estar en el lado correcto es grandioso y más cuando el ánimo no se exalta y entiende los montajes de siempre, de esos políticos conservadores que nunca tienen razón con sus acusaciones.

     En el mundo de los conocidos que exponen sus opiniones de la realidad social, me he encontrado estos días con un artículo de Francisco Pellicer Corellano, profesor de la universidad de Zaragoza, promotor de la Expo de Zaragoza y presidente de la Post Expo, que habla del conflicto con Marruecos. 

     Los sabios suelen acertar, los que viven en el mundo de la Filosofía y nos dan su visión de los acontecimientos de una forma seria y reflexiva.

      Esto quiere comunicar y os lo transmito porque lo veo muy pedagógico.

     La prudencia que demuestra el presidente Sánchez con Marruecos en el conflicto de Ceuta, es un acierto estratégico. Dice que lo primero que habría que hacer para solucionar el conflicto, sería abandonar la camiseta de hooligans y ver lo que le conviene a España. No confundir lo que nos indigna con lo que nos conviene y que no por gritar más fuerte se soluciona el problema de Ceuta. Error grave de la oposición.

     Por eso el presidente Sánchez evita señalar a Marruecos, aunque sabe que de cara a las elecciones no le puede venir bien. Con Marruecos compartimos comercio, inversiones, relación estratégica Mediterránea....

     Reflexiona el señor Pellicer con estas preguntas :¿ Nos gusta todo lo que hace Marruecos ?, no. ¿ Debemos defender nuestra soberanía y nuestras fronteras ? por supuesto.

     Comenta que defender los interese de España no significa gritar más fuerte, significa saber cuando no responder y sobre todo cómo responder. Comenta que la oposición está cometiendo un error muy grave, porque convertir esto en una batalla electoral puede ser rentable a corto plazo, pero debilita la posición de España. Porque si conseguimos que España aparezca dividida, enfrentados internacionalmente y al borde de una ruptura con Marruecos, estamos haciendo exactamente el trabajo que cualquier adversario querría que hiciéramos nosotros mismos.

    Reflexiona y dice que la política exterior no consiste en señalar quien tiene la razón o la culpa, consiste sobre todo en gestionar riesgos. Cree que el presidente Sánchez está asumiendo algo incómodo que puede pagar un precio político por hacer lo que considera más conveniente para España,... eso también es gobernar.

     El gobierno tiene que mantener la cooperación con Marruecos, proteger nuestras fronteras, defender Ceuta, escenarios diplomáticos, y al mismo tiempo, permitir que la responsabilidad se investigue por la vía diplomática,... se encuentra preocupado.

     Ceuta no se defiende con eslóganes ni insultos, se defiende con inteligencia de Estado, diplomacia y capacidad de negociación. Por eso cree que la prudencia de España con Marruecos, no es necesariamente debilidad, quiere entender que es estrategia.

      Con mis respetos al autor, Francisco Pellicer Corellano, porque ha encontrado una verdad para analizar la actuación del gobierno y del presidente Sánchez con el tema ceutí.

      Felicitaciones señor Pellicer.

      Con mis respetos...

       Chavierín. 

    



     

      

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