jueves, 29 de agosto de 2019

SOCRATES RURAL Y SENSIBLE

          Y es verdad que con sensibilidad se hacen los caminos. 

     Hace unos días cuando estaba cogiendo moras por las ramblas de Alpartir tuve la sensación de que alguien me estaba observando. La paz evangélica y el silencio acompañaban ese momento de concentración ante los pinchos de ese preciado fruto y no di más importancia al asunto. Pasado un rato un pequeño estornudo llamó mi atención y descubrí con sorpresa que estaba siendo observado por un grupo de cabras montesas, un  rebaño respetuoso, con madres y crías postrados en la roca cercana,.... ¡ Vaya, vaya, quién está aquí, !,... ¡ Se saluda primero, no !,... inquirí. Sus plácidas miradas y la confianza dio paso a la sorpresa, llevaba tiempo intentando verlas en la montaña y ahora, sin comerlo ni beberlo, me hacían compañía,... me verían buena persona,...
     Pinceladas sin pincel, momentos mágicos que te encuentras cuando menos te lo esperas y que  llenan tu espíritu de bellas sensaciones,... ¡ Hala pues, aquí os quedáis !,... ¡ No tardaré en volver !,...

     .... vaya momento....

     Quizá el espíritu Franciscaner inunda mi percepción de la belleza, el observar la natura, el "hablar " con los pájaros y las plantas e intentar mantener una conversación, puede tomar parte de los dibujos animados para dar importancia a la creación, todos toman parte de tu círculo de aprecio porque entre esas salsas y adobos me crié.

     Y bien podría coger esa jaula de cardelina de madera verde, como detalle y apostar de nuevo por el reclamo para que cante una canción, o recogería unas hojas de laurel como perfumario, en el claustro de Santa María para hacer guisos benditos en ese domus de siempre, o entablaría conversación con el michino que puntualmente sale en mis escritos para que se apartara del brasero,.... laisser faire, laisser passer,... respetar y cuidar a los seres vivos que nos rodean, y escribir bellas historias sobre su importancia para la posteridad, eso sería lo recomendable.
      
     .... la buena vertiente...     
     
     Estos días estoy siguiendo por televisión el programa de Angel León, el Chef del Mar, un hombre enamorado de la cocina, reconocido mundialmente y con una capacidad de seducción sobre el mundo del mar que encandila. Para él todo es belleza, todo es investigar, dar valor a las criaturas del mar, mostrándolas como una obra de arte de la naturaleza. Los paisajes y reflexiones acompañan sus exquisiteces y los espectadores disfrutando con tanta delicadeza. Me siento identificado.

    Y es verdad que la sensibilidad marca los caminos, que la atención a la natura, a los animales y las plantas y al cambio climático, requiere de esa actitud, indispensable para activar las conciencias,... todos estamos en el mismo planeta.

    Las grandes protectores de la vida, en eso se convierten las personas que con sus cuidados y mimos diarios hacen de la natura su dedicación. 
    Un tarrico de miel,... unos palos de boj para las judías,... un puñadico de salvau,... una rosa del hortal,... unas manzanicas de pastor,... todos estas prebendas y más, pondría en el altar de la sensibilidad,... desde hace años.

    El amor a la natura.

    Chavierín

    

    

     

    
      

2 comentarios:

  1. Me alegro y me congratulo contigo del buen momento que pasaste con las cabras montesas en Alpartir. Tan burda y aplastante es la civilización moderna -a veces- que volver a lo natural constituye un verdadero placer. Y me hago cargo de que realmente te haya llenado ese momento porque ¡algo queda de nuestra infancia que nos hace sintonizar con la naturaleza!
    Disfrutar con lo sencillo y mantener a ultranza el respeto por las criaturas vivientes que nos rodean.
    Veo que tomaste buenos apuntes, Sr. naturalista.
    No conocía a Ángel León pero la lo he fichado en YouTube. Sí señor ¡Muy bueno!
    ¡A seguir escribiendo estas estupendas narraciones poéticas!
    Constituyen una verdadera aportación literaria.
    ¡No desfallezcas en tu tarea!

    Un abrazo
    JL

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    1. Saludos fuertes, José Luís,honrado con tus palabras.

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