lunes, 19 de julio de 2021

LUCERNARIOS EN UNCASTILLO


     Se quedan en la memoria.....

    "Las hojas vuelan,... se balancean,... y se arremolinan para descansar y dar un último salto hasta los recovecos,... en espera del barrendero del mono azul ". 

    El baile entre el aire y las hojas emerge como una secuencia de los días, al abrigo del muro, al que a veces acompaña el tan del campanario de otoño,... el viento hostigador...

    Mientras bailaban, aparecían las mantas de cuadros de los hombres del canal, la prenda humilde del hogar del invierno y el perdón; también asomaban por las callejuelas los velos de trencilla negra y cofradía, para orar ante el señor,... la conducta del pésame señor y la oración,... en la iglesia de Santa María.... empezaba el rosario...

    Se quedan en la memoria..... en la era

    Por la lejanía y lo que fue, tengo que mentar los brillos que despedían las herraduras del mular cuando daban vueltas sobre la mies de la era de los mundos,... y mentar también, a las golondrinas del corral, que revoloteaban en busca de festín de la parva por encima del sombrero del calor.

    Cruzada amarilla,... el oro,... el presente,... el pan de cada día se presentaba como ofrenda para alimentar y vivir en el tiempo. El ajuar presto estaba ya para separar el trigo del pajar con la ayuda del viento,... las horcas y porgadores, aventadores y medianeros, lanzaban el esfuerzo hacia el cielo en esa era bendita,... ¡alabado sea Dios por la buena cosecha!,... ¡pobrecicos!

   La noche y el tarareo suave de las esquilas, fueron las únicas que acompañaron el sueño de estos hombres del sacrificio,... para que descansaran bien,... por eso dejaban el ventano abierto,... para ver las estrellas....

     Se quedan en la memoria..... el territorio

     De terrenos y fronteras nos sacaron a "pastar" sin salir de los lindes, el rio Bravo de Malpica, estremecía el caserío encima de la colina,... a lo lejos,... al final,... ¡ cuánta belleza !

     Y sientes, y quieres recorrer fronteras con una cuerda en los tobillos,... para obedecer y que no te busquen por las noches,... ¡ cuántas montañas y llanos había que descubrir !. Miles de nombres tenían adscritos los terrenos,... la cabaña, el sacrificio y la hoz, estaban en las veredas, y en las llanuras,... la segadora,... la huerta,... los frutales,... y el agua,... ¡todo pa los mismos!,... ¡ me cagüen la madre que parió!,... el cabañal no tenía nombre....

    Y pondría dibujar un mapa con la Valdaba,... con Busal,... con Ubio,... con Castillé, u otros lugares de tierra prometida por su belleza, pero no lo haré, porque mi mundo es de cabaña de vereda,... de higuera y balsa de ranas, sencillo como la vida misma,... Sé que no aprobaré las oposiciones, porque ese mundo siempre ha vivido en soledad,... pero me da igual, porque desde allí se divisa el cielo y las estrellas con mucha claridad.

     Al final.... un pequeño premio...

    A la gente de las veredas les llegó la libertad y las concesiones, y les dieron un lote de leña,... y les dejaron una barranquera para plantar,... y pusieron una membrillera y un cerezo al lado del agua,... y con eso se conformaron,... la obediencia y la bondad siempre hizo buenas a las personas...

     Se quedan en la memoria..... el agua

    Y del flumen y los ríos, bella literatura se puede obtener,... "enredados entre algas y juncal, el pez barbo de acetrina del verano, llenaba los pozos de sorpresa y vida ",... "cuando las aguas bajaban con cristal y con algún manto de rana en los hombros",... el agua en nuestro entorno...

     Y es que.... somos gente de manantial,... de críos aprendimos a beber agua como los cervatillos, agachados con la rodilla al suelo,... De la lluvia remansos construimos para aliviar la sed en el cabañal,... secano y lucha perenne,... en esos benditos terrenos.

     Y me quedo asomado a la ventana, contemplando cómo colocaban el agua en la calle Mediavilla, la modernidad y el alborozo había llegado al patio de las casas con grifos de latón para el lavadero, el pueblo medieval se había revelado a las costumbres,... Mi abuelo decía,  ¡ tanto gasto no va a poder ser !,... se habían acostumbrado a lo que había,... ¡ qué buena persona era !

     Todos se quedan en la memoria.....

    Son detalles que iluminan y recuerdas, verdaderos lucernarios que nos visitan y que toman vida cuando se les llama sin avisar, para pasar revista.... hay miles en Uncastillo.

     Son nuestros secretos.

     Chavierín.

         

    

    

1 comentario:

  1. Muy bien, muy bien, Javier. No te guardes nada y deleitanos cada semana con tus recuerdos y tus remembranzas.

    Tu particular estilo literario no tiene parangón. Intimista y nostálgico con el aderezo de la prosa poética que casa muy bien con tu personalidad.

    Al recordar a tu abuelo lo traes un poquito también a la vida.
    ¡Grato regalo que, sin duda, esté donde esté, lo agradecerá!

    ¡Estupendas ensoñaciones uncastilleras!

    Un abrazo

    JL

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