miércoles, 8 de febrero de 2023

A LA VERA DEL MONCAYO


           ¿ Pues qué sería de un habitante del Ebro si no acudiera de vez en cuando a contemplar la montaña sagrada del Moncayo, sí a su vera vimos amanecer el mundo ?,... sería un pecado imperdonable. 

     Caminando entre pinares y agua suelta de manantial, este infanzón y regular escribidor, visitó estos días el montañón blanco que tanto impresionó al Poeta Gustavo Adolfo Bécquer. El "carabaning club " llegó con mi nieto al lugar, y el empoderado Moncayo nos recibió con mucho sol y con mucho viento. Ni San Blas ni sus cigüeñas, con sus febreros, tuvieron compasión por la primera visita que mi nieto Mateo le hacía a esa montaña que se convertirá en su referente cuando lance las primeras miradas de curiosidad.

     Como siempre en los inviernos, con nieve grande y mantón blanco, así nos recibió el dueño de las montañas de al lado del Ebro. Como siempre su pinar abundante, aunque ajado por el último incendio, junto a sus brezos, acebos y frambuesas, nos marcaba la ruta hasta llegar al Agramonte del misterio y la curación. Decían que los aires curaban bien a los enfermos de la respiración, y allí estuvimos viendo los restos del lugar para reverenciar la buena labor que hicieron con los enfermos. De anecdotario diré, que mi suegro trabajó allí montando el hospital y nos habló con mucha corrección de la labor de los sanitarios. Hoy solo queda el paso del tiempo.

     Rutier obligada del turista de la zona, la visita necesaria al monasterio de Veruela, restaurado y con un porte endiablado del Cister del siglo XII, que construyó una iglesia, tosca, ruda del románico, que impresiona por su tamaño y su bello claustro. El poeta Gustavo Adolfo Becquer vivió allí una tiempo con los frailes y escribió las famosas "Cartas desde mi celda ". Aquí pondría aplausos para la gobernanza de los dirigentes de la D.G.A, por su buena labor de restauración y empeño en mostrar muy bien la abadía a la gente. Estando allí, uno se empapa de la grandeza del antiguo reino de Aragón que tanto aportó a la historia de España. Estando allí me encontré a un viejo amigo conocido, el frío terrible que encierran las paredes del románico en los inviernos,.... esos monjes sí que se merecían el cielo por orar en esas condiciones.

     Y de chanzas e historias de los seres mágicos y misteriosos que poblaba la literatura y la tradición de las brujas de Trasmoz y sus aquelarres, doy fe porque en todas poblaciones crean rincones en los parques y ventanales con miniaturas y seres fantásticos de los bosques, para reivindicar la magia de esos pueblos cercanos al Moncayo.

     Y lo cuento porque lo tengo que decir, que en el cementerio de Trasmoz está enterrado un poeta muy amante de esos lugares, Angel Guinda. En la revista " El Mirador "de la Lonjeta, Maruja Casaus escribió un bello artículo sobre su figura que me emocionó. Descansa en un pequeño mausoleo que representa dos moradas, una hecha con piedra de Uncastillo y otra más pequeña con piedra gris del Moncayo. Decidió que así sería su lugar de descanso acompañado de un pequeño ciprés,... un relato muy emotivo.

     .... somos tierra parecida....

     Cuando desciendo del Moncayo, las tierras de Borja y sus poblaciones, me recuerdan mucho a las de Uncastillo, duras, jascas y serviles, y con una gran población de almendros que luchan por aflorar si el frio se lo permite. Muy bellos son estos lugares. 

     El viaje mereció la pena.

     Siempre con respeto.

      Chavierín.

     

     

      

2 comentarios:

  1. Ya veo que disfrutaste con tu visita. En compañía de toda la familia y, por supuesto, del benjamín. Además de saludar al padre Moncayo, visitaste lo más señalado: las ruinas del sanatorio de Agramonte y el monasterio de Veruela. Rememoras a Bécquer, a los monjes del Císter y a las brujas de Trasmoz sin olvidar el mausoleo dedicado a Ángel Guinda.
    Un completísimo informe, D. Javier.
    Tienes razón. Uncastillo y Borja son territorios gemelos. Me consta porque yo estuve varios años trabajando por la zona.
    ¡Un abrazo!

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  2. Siempre agradecido por tus comentarios, saludos, José Luis

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