Van Ghog mandó una carta a los que admiramos esos lugares de siembra y sacrificio para que empleáramos sus cuadros en los relatos que a bien tengamos de escribir. Nos dio permiso también para incorporar sus escenas costumbristas, a la vez que nos tomamos a medias una copa de pastís en las estribaciones del casino. La imprenta de escenarios se amplió mientras jugábamos una partida de billar.
Aparte de los mundos de exterior también supo darle vida a las pequeñas cosas de la casa de las alcobas, el mobiliario y abalorios que adornaban las instancias para colocarlas en la pared, a todos les dio vida. Los tardeos por los bares también curtieron su imaginación, pero lo que más me llamó la atención fueron sus cuadros de estrellas en el cielo llenas de rebeldía y locura que impregnan su contemplación con mucho misterio.
Cuando veo un cuadro de Vincent van Ghog, como por ejemplo el de la foto, se activa mi imaginación y presto voy a ultimar un escrito relacionado con el tema del cuadro. El embrujo puntual de su pintura me lleva a escenarios pasados y casi apagados de los tiempos en que todo era frenesí y juventud a raudales. En muchos artículos del blog he empleado sus cuadros como guías para construir una historia. Su acompañamiento le dan más prestigio a mis pequeñas letras.
Monet, Van Gohg,... los pintores Impresionistas siempre me han cautivado y residen en las paredes y en las estanterías de la casa, es como llevar el mismo recorrido vital aunque pasen los tiempos,... su época y la que conocimos de jóvenes, no ha cambiado mucho.
Siempre con el máximo respeto y admiración.
Chavierín.

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