domingo, 11 de diciembre de 2022

SHANGRI-LA


         Cuando un niño va descubriendo el mundo, los primeros años los dedica a hacer preguntas sobre lo que le llama la atención,... el ¿ porqué maúlla el gato ?,... porque tiene hambre,... ¿ porqué el soplillo reaviva las brasas de la cocinilla ?,... ¿ porqué mi tío Jesús está todos los días cantando en el patio ?,... ¿ porqué toca la corneta el pregonero y dice cosas en voz alta ?, porqué ?,... porqué ?,... porqué ?. Esto lo llamaría yo la curiosidad del perdón, aunque sé que volvía loco a los cercanos,... ¡ cuánto casca este mocé !,... decía mi abuelo,... no lo dejaba echar una cabezada en su sillón de mimbre de al lado del fuego. 

     La mente desde pequeños siempre ha sido un torbellino de inquietudes desde el momento que descubría los millones de escenarios; era tal la perfección de las imágenes que se posaban en sus ojos, que no podía por menos que preguntar. Ahora observo a mi nieto Mateo, de cuatro meses, escudriñando con una atención exquisita las caras de la gente que le habla y la de los juguetes,... y siento envidia por esos comienzos de asomarse al balcón de la vida.... ¡ cuántas cosas tiene que descubrir !

    Y el abuelo cebolleta que supo captar hace años la gran obra de la naturaleza, presto está para explicarle cosas como por ejemplo, el porqué las sargantanas pierden la cola cuando se encuentran en peligro, o porqué, si una araña nota que alguien mueve su telar, sale rauda y veloz del escondrijo, o porqué vuelven las golondrinas todas las primaveras, o porqué las hormigas viven debajo de las piedras y buscan comida sin descanso,... que si el gusano patatero.... que si el matacandil,... un Avatar perfecto.

    El libro de la naturaleza les guarda muchas sorpresas a los nuevos habitantes. Es el preludio de lo que esperan conocer por todos los lugares de la tierra,... en las montañas,... en el mar, un libro mágico que los marcará de por vida si de buen observador van. De principio la naturaleza hace su trabajo y presenta su gran libro, su Shangri-La, perfecto y maravilloso, sin maldad, y en esa cuna de algodón tiene que estar. En sus primeros años solo cabe la dulzura y las sonrisas, esas que enriquecen a los abuelos y les da fortalezas. No sé si querrá ir a Ubio, aunque primero tiene que ir a conocer el pueblo de sus ancestros, a Uncastillo, ¡ no sé !, sería como una ceremonia para presentar la ofrenda a sus bisabuelos y familiares que descansan tranquilos entre los campos de trigo,...

    Ahora, al principio, solo se recomienda tranquilidad y limpiar el riego para que el agua de la vida discurra con armonía en este bello Shangri-La, ya llegará el tiempo para explicarle en la pizarra y en el banco de la puerta lo que pasa en el mundo.

    Ahora le toca contemplar. 

     Chavierín.

     

       

2 comentarios:

  1. Enseguida he sintonizado con tu relato y tengo que decir que me ha emocionado. Plasmas acertadamente con sencillas palabras los planes de futuro que nos hacemos los nuevos abuelos con nuestros nietos y me sorprende la similitud de nuestras previsiones.
    Que ahora nos remontemos a los tiempos en los que nosotros éramos los nietos es una excelente estrategia de nuestro cerebro para darles lo mejor a los hijos de nuestros hijos.
    ¡Felicitaciones por este regalo de Navidad!
    Emocionado y gratamente sorprendido
    JL

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  2. Pienso que con la edad nos movemos mucho en la sensibilidad.
    Gracias por el aprecio, José Luis.

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