miércoles, 1 de marzo de 2023

LA SABIDURIA DEL GENTIL


           Aunque no se haya pasado por los centros de sabiduría y formación, siempre se escaparán por las rendijas de las aulas retazos de enseñanza que bien pueden atrapar, mientras realizan su función, la señora de la limpieza o el bedel de la portería. Es la sabiduría del gentil que no pierde ocasión para comprobar que su idea de lo correcto, coincide con lo que exponen los sabios de las aulas. El pueblo llano intuye cómo tienen que ser las cosas.

     Amalgamas de conclusiones, actos de oprobio y abusos, es lo que mueve la mente del gentil para interpretar las resoluciones y conductas que no se han hecho con claridad aunque digan las instituciones que todo está bien hecho.

     .... el lucernario....

     Cuando la razón tiene cierta claridad aparece el dedo acusador del gentil que señala con firmeza al culpable, y si en ese momento no entra dentro del protocolo legal, solo observa y espera el desenlace,... sabe que el tiempo le dará la razón.

     Disciplinas y normas viven dentro de sus principios de convivencia. Las normas sencillas, por ejemplo, para ir a comprar al Mercadona, para subir al autobús, o para esperar en la consulta del médico, las cumplen a rajatabla,... allí están  todos en orden, y si alguien no las respeta, saltan como un resorte. En estos casos el rebaño va solo y no hay que mandar al perro. En los casos de intencionalidad grave, impuestos por conductas de dirigentes de dudosa actuación, el rebaño tiene razones para inquietarse. Cuando tenemos sentencias judiciales que no coinciden con la lógica, el rebaño se inquieta, se mete en el trigo y es allí es cuando hay que echar al perro,... la cosecha se puede perder,.... y antes de que llegue el desastre .... se ponen las cosas en su sitio.

     Los dirigentes están muy observados por experiencias pasadas. Aunque se escapen del juez por medio de artimañas, a los ojos del gentil, queda todo sin resolver. Aquí en la ciudad de Zaragoza estamos viendo la aptitud de su alcalde Azcón y su concejal de Urbanismo, un tal Serrano, demasiado interesada en la construcción. Las ventas de terrenos y autorizaciones de obras aceleradas hacen pensar a los observadores que puede haber allí gato encerrado. Dicen las crónicas de los políticos del ayuntamiento, que siempre se lleva las obras la misma persona, " el elefante blanco " amigo del alcalde, donde trabaja su hermano, que se ha hecho cargo de los quioscos del parque Grande y es accionista del Real Zaragoza. Se oyen las voces y nos dicen que la reforma de la Romareda no es conforme a la ley, y que, ¡ hay señor !, se ha descubierto un permiso de obra de un quiosco del parque Grande al mismo señor, sin pasar el control de los funcionarios. La oposición quiere hacer una comisión de investigación en el ayuntamiento con el tema, pero ellos, por medio de su mayoría, se niegan hacerla.

     Aquí entra la sabiduría del gentil y las dudas, que cree, que en estos casos, la soberbia y el desdén por la legalidad y no dar explicaciones, suele jugar malas pasadas. Los ademanes de este alcalde, rayanos en la mala educación, encienden las alarmas con este tema. ¿Por qué si tiene la conciencia tranquila no permite que se cree una comisión de investigación ? ,... hay cierto miedo.

     En España, los jueces y sus adláteres mediáticos han hecho hojarasca para ocultar la verdad, y la sabiduría del gentil, les ha puesto en su sitio.

     El tufillo de la corrupción ronda por las inmediaciones del ayuntamiento.

     El gentil no suele fallar.

     Chavierín. 

2 comentarios:

  1. La ciudadanía tiene derecho a exigir honradez y trasparencia a sus dirigentes. Cuando existen sospechas fundadas sobre el desempeño de algunos políticos, la ley se debería aplicar con rapidez y contundencia.
    Estoy de acuerdo contigo que determinadas actuaciones de ciertos cargos de responsabilidad suscitan sospechas y eso es lo peor para la credibilidad de nuestros representantes.
    Lo importante es que estás reflexiones se escriban.
    Aplaudo tu contumacia, Javier.
    ¡Un abrazo!

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  2. Convivir con ciertos personajes, cuesta, quizá estoy esperando que caiga el higo. Saludos, José Luis.

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