Nunca estamos preparados para asimilar las desgracias por muy claro que sea el origen,... algo no se hizo bien.
Las desgracias acaecidas en Europa en estos últimos cien años, las ha ocasionado el hombre por sus decisiones erróneas. Las dos Guerras mundiales, la Guerra Civil Española, el problema de Israel con Palestina, la Guerra de Ucrania, son ejemplos de acontecimientos terroríficos que diezmaron a la humanidad.
Conocemos otras decisiones cercanas de estar en casa como la muerte de 2730 ancianos por no tomarse en serio los derechos de la persona durante la pandemia en la Comunidad de Madrid, o como los muertos en Valencia por la DANA por no saber el político de turno cual era su obligación.
Ahora vendrían las desgracias sin intención de hacer daño como los accidentes ocurridos en los Aves por meternos en las modernidades de la alta velocidad cuyos accidentes suelen ser muy dolorosos y donde hay que estar muy pendientes por el alto riesgo que conlleva este transporte.
Buscar explicaciones en los lugares de alta responsabilidad y riesgo, como pueden ser los altos mandos,... un controlador aéreo,... un controlador de trenes, suele ser lo pertinente para encontrar la claridad.
Embrutecer las pesquisas señalando al ministro con malos modos y amenazas, solo puede venir de mentes que no buscan la verdad y sí intereses escondidos que nacen en las cornetas de las retretas y miedos para el ciudadano.
Estos personajes que piden justicia inmediata, son los que no reniegan de la Dictadura española, los que reniegan de la Memoria Histórica, los que apoyan las masacres de Israel al pueblo Palestino,... son los que no han demostrado ninguna sensibilidad, no vienen de corazones cuerdos con la reflexión y la justicia y se quieren aprovechar de estas desventuras,... y ahora nos quieren gobernar.
El ministro Puente lleva un pesar a sus espaldas, porque siempre ha demostrado en sus intervenciones que es una persona seria al que no ha acompañado el normal funcionamiento de las cosas.
Es un ministro que no se esconde.
Con respeto.
Chavbierín.



















