sábado, 27 de febrero de 2010

A JOSE LUIS ARANGUREN


Ciertamente, que hoy nos haría falta una persona con la lucidez y claridad de ideas de José Luís Aranguren.
Recuerdo la asistencia masiva a sus conferencias, ensimismados, con una atención pulcra, buscando las respuestas a la situacion social y política que en esos momentos existía en el país.Allí se aprendió a interpretar la bondad de la democracia y a ver la necesidad urgente de contar con personas honestas para poner en marcha todo el sistema político, social y financiero.
Era, en aquellos años, una llamada de atención a las buenas costumbres, a la honestidad..., eran, en cierta manera, el asentar,seriamente, las bases para cimentar el país.
En aquellos años se vivía mucho la política, la gente estaba ilusionada, los profesores de universidad salían a la calle a informar a los colectivos ciudadanos de los buenos fundamentos de la democracia para empezar a organizarse, en definitiva, se ilusionó al país.
Hoy, después de treinta años, no cabe duda,de que el país a evolucionado en todos los aspectos llegando a tener una calidad de vida y unas estructuras dignas de todo elogio, pero estamos fallando en las buenas costumbres, en esos mensajes que nos lanzaba el Sr.Aranguren...., en la seriedad, en el contar con gente honesta en las instituciones. Este problema, no siendo genérico, sirve de mal ejemplo para el colectivo y crea bastantes dudas para su bondad.

La gente de buena voluntad no entendemos que equis personas empleen las instituciones para ampliar su patrimonio y que una justicia lenta se recree ante las evidencias.

Hoy, falta idea de compromiso con el país..., con la sociedad. El empresario, el empleado y el sindicalista tienen que  estar unidos con la empresa para obtener más productividad y no pensar que todo son agresiones para el empleado..., esto sería buena costumbre.

El profesor Aranguren frunciría el ceño y diría que faltan filósofos para meter caña a la España actual.

Chavierín.

1 comentario:

  1. Pues me parece una excelente idea traer de nuevo a la luz las ideas y filosofía de un profesor que supo conectar con la juventud y transmitir de una forma amable y firme sus desacuerdos con muchas situaciones de su época. Qué no diría de la situación actual. Se echan de menos prohombres como él o Tierno Galván que sirvan de guía, estímulo y ejemplo de una sociedad que seguro va a cambiar ¡y mucho! a raíz de la crisis actual.

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