domingo, 15 de agosto de 2010

!! QUIEN QUEMA EL MONTE, SR.CONDE ¡¡


Acurrió, hace bastantes años, por la festividad de Santiago, en Uncastillo.

Estábamos sentados en la plaza de Santa María, mi amigo José Luis, con nuestros padres, Domingo y Tomássu, cuando recibimos el aviso de que había una quema importante en la sierra del pueblo. Viendo que nuestros padres, ya mayores, tenían la intención de acudir a  colaborar en la extinción, porque la sierra siempre ha representado mucho para ellos, mi amigo y yo, frenamos su intnción y con un par de camtimploras y el Renault 6, nos presentamos al lugar de la quema.

Recuerdo que estuvimos unas seis horas, desde las seis de la tarde hasta bien metida la noche. La quema no fue muy grande, pero fue peligrosa, no teníamos medios, nos faltaba agua para beber, medios y sobretodo desconocimiento del abrupto  terreno, ya que teníamos que atajar el fuego con el corazón y esperando a que el viento no cambiara de dirección.
Al final todo salió, bien, con rasguños, alguna camiseta rota, pero con la satisfacción de haber salvado, de momento, los bellos parajes de la sierra

Viene toda esta historia, a raiz, de los grandes incendios que están ocurriendo en la Unión Soviética, o en Galicia, Portugal, e incendios incontrolables, en Australia, Estados Unidos donde varios cientos de km cuadrados de foresta desaparecen, lugares de pinares y abetos milenarios. Lo mismo acurre en España, zonas que todos conocemos desaparecen dejando en la sociedad el eterno debate del porqué suceden los incendios. Pueden ser por causas humanas, por errores, intencionados o por causas naturales; después vendría la necesidad de tener los montes limpios, hacer cortafuegos, vigilancia, medios de ataque, cosas en las que en cierta manera se está trabajando, pero que no impiden que la naturaleza, de vez en cuando haga de las suyas.

Recuerdo, cuando iba, de crío, por los montes de Ubio, el árbol que ayer estaba lleno de vida, hoy, por causa de la tormenta nocturna, había desaparecido victima de un rayo.
Cuando hay una tormenta, y máxime si es eléctrica, suelen caer en la zona cientos de rayos, si ésta, además, está acompañada de poca agua y mucho viento, los rayos causan los incendios haciendo grandes desastres.
Los hombres, por naturaleza, queremos controlar todo, queremos crear grandes pinares, replantaciones; hemos sabido crear rincones bellos generadores de aire limpio, pero vemos como, por desgracia desaparecen dejando un vacio emocional muy grande en las poblaciones.
Tenemos que asumir, que de vez en cuando, la naturaleza nos quita estos parajes, y confiar en que los lugares que permanecen incólumes estén mucho tiempo con nosotros.

Es el sino de la naturaleza que intentamos remediar con la memoria, las fotografías y la melancolía.
Chavierin...

2 comentarios:

  1. Me encanta la expresión "lugares que permanecen incólumes". También el artículo de hoy me ha encantado. No recordaba detalles que comentas en tu escrito. Realmente pudo más la buena voluntad que la eficacia y la previsión, a la hora de ir a apagar el incendio. Bueno, al menos cumplimos con nuestro deber de ayudar a proteger la sierra. Un abrazo. JL

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  2. En aquel incendio, como en todos, las gentes del lugar se implican en su extinción,son sus lugares, es su tierra. Tienes razón en lo de que se ponen muchos medios: aviones,maquinaria, bomberos especializados, retenes...pero falta lo esencial: el cuidado diario del monte,que el monte o la sierra formen parte de la vida del pueblo o ciudad, donde esté; y esto no se hace.
    La limpieza y aprovechamiento de la maleza es posible,hay medios y serían muchos puestos de trabajo y se obtendría un abono natural de primera calidad y barato. La vuelta de animales que han perdido su lugar en el monte también es una solución. Nuestros padres recuerdan cómo hace años diariamente se hacian fuegos por toda la sierra durante las cosechas y nunca había incendios. Tambien se hacía carbón y se quemaban rastrojos pero sabian hacerlo. Hoy desgraciadamente además de haber perdido esa sabiduría hay demasiados intereses en torno al fuego.
    Luego escuchamos los lamentos y el pedir responsabilidades...pero nos planteamos y asumimos la parte que nos toca en hacer una tierra con un desarrollo sostenible, o como dicen los expertos continuable?
    Desde Leganés un abrazo.

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