domingo, 8 de agosto de 2010

LUGARES DE CULTO Y REFLEXION


En la vida misma podemos encontrar miles de actuaciones que nos invitan a reflexionar, miles de situaciones y hechos acaecidos a los cuales no les encontramos ninguna explicación lógica; podemos entender, desde una forma metafísica, la creación del mundo y el origen de las especies.

Desde hace millones de años, la evolución, la perfección de la vida en todos los seres vivos, maquinarias perfectas, traen de calle a los eternos investigadores que tratan de encontrar la piedra filosofal del saber y el porqué de las cosas, pero más allá de lo puramente material, nacer, crecer, reproducir y morir, mensaje grabado en el gen de todo ser vivo, el hombre siempre ha buscado a ese ser vivo, superior, al creador de todas las cosas, al que nos puede solucionar las cosas, al que le tenemos que dar gracias por la existencia, al que sabe diferenciar entre el bien y el mal y al que, si las cosas no nos vienen bien dadas, le tenemos que reconocer que es ley de vida el sufrimiento.

Desde antiguo, todas las civilizaciones conocidas, el imperio chino, la egipcia, las aztecas, los mayas etc. y las occidentales, griegas y romanas, siempre han tenido el lugar de culto para sus diferentes dioses, su lugar de recogimiento, de ayudas, bendiciones y acción de gracias, lugar en el que esperaban el parabien de lo que no podían alcanzar por sus medios, esperando siempre una ayuda sobrenatural.

Hoy, están las grandes religiones orientales, induismo, budismo, sintoista, musulmana y cristianismo, que cuentan con grandes centros de peregrinación, donde en los años modernos, los fieles también buscan algo que les reconforte, que les ayude.
Recuerdo mi estancia en Lourdes, como cooperante, en mis tiempos de estudiante, lugar dónde el fervor llega a su extrema demostración, miles de personas, cánticos, luces, buscando la salud y de paso la paz en el mundo.

Centros de culto también tenemos en las ciudades, en los pueblos, en la patrona, lugar de resumen anual y de fiestas compartidas, agradeciendo al final y, con mucha carga emocional, de que la cosecha y la vida nos está tratando bien.

Al final siempre se ha dicho una máxima, "el hombre propone y Dios dispone ", en el fondo es la "natura naturae " la que marca los tiempos.
Chavierín...

1 comentario:

  1. La mayoría de las religiones buscan la paz y la concordia entre los hombres. En sus orígenes fueron un referente importantísimo de organización social. Casi todas predican la concordia y el amor entre los hombres, y realmente ese mensaje es muy certero porque las dos condiciones son básicas para cualquier organización social. Sin embargo ese espíritu fundacional inicial, con el tiempo se ha ido desvirtuando en muchas de ellas. Muchos son los ejemplos que podríamos encontrar de desvíos cuando no de oposición frontal a la idea fundacional en la religión católica, por ejemplo. Por otro lado sigo insistiendo que a la luz de los conocimientos actuales y desde una perspectiva racional, la compleja estructura que rodea las religiones (ritos, creencias, oraciones, infierno, cielo, etc) no parecen tener mucho fundamento. Respetando las ideas de cada cual, creo que sobretodo la razón será la que nos haga libres. Un abrazo. José Luis

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