lunes, 19 de septiembre de 2011

RENGLONES TORCIDOS en la Hispania

Se asume, pero cuesta entender, que las fortunas más potentes de España tengan que pagar un impuesto especial.
Por una parte, el pais necesita ingresar dinero para paliar el déficit, y quien mejor, que el que vive la crisis de una forma más placentera. Por otra , pienso, que estos sres., tendrían que exigir al administrador o al político de turno que empleen esos fondos de forma seria y con criterio para que su esfuerzo merezca la pena.


Ante esta crisis tan persistente están apareciendo diversos puntos de vista y comparaciones, hay un aluvión de comentarios, de observancia al vecino, al colectivo, al funcionario, al prejubilado, al enfermo imaginario, al político feliz indecente, a los empleados que les va bien y se quejan de vicio, a los refugiados en las empresas públicas. Así podríamos seguir y seguir y aportar más ejemplos que darían mucho que hablar.

Si queremos volver a interpretar, otra vez , la palabra democracia, podríamos decir, a grosso modo, que es la perfección de un todo, donde la justicia equitativa de derechos y deberes son esenciales, pero que, por los visto, al escribidor no le salieron bien esos renglones o no los explicó con la suficiente claridad.

Para empezar a hablar y corregir errores nos tendríamos que preguntar, que si tal como funciona la seguridad social, con los abusos de jubilación o de enfermos imaginarios, no hay motivos suficientes para opinar, o el hecho de entregar tantas cantidades de dinero a las administraciones y comunidades sin ningún criterio de gasto.
Los que hoy día tienen el trabajo fijo lo que tienen que hacer es desarrollar bien su trabajo por respeto a los " otros ciudadanos ", y los sindicatos ser cautos y entender la época que estamos viviendo, colaborar con el empresario y mirar de reojo a las personas que están en el paro.

Todo esto viene por los males viciados de origen, los abusos y la falta de transparencia.

Todos conocemos a gente que llevan jubiladas desde los 45 años, por  planes industriales o mineros, por la condición de pase a la reserva activa, pensiones dadas con muy poco rigor por enfermedad suma, pudiendo señalar a más de uno haciendo bastante comedia.

Todo esto se observa y da que hablar, pero sería interesante que se pusiera encima de la mesa la relación de todos los que son y todos los que están, porque no es de recibo que los que tienen que llegar a la jubilación, ahora, y los sufridos jóvenes, que llegarán algún día, digo yo, tengan que cargar en su mochila con los desbarajustes de antaño.
No se ha controlado bien, con fundamento, y están apareciendo montones de ojos-lupas que se preguntan porqué ellos viven de maravilla y yo no.
Para que no se continúe en esta tesitura habrá que recomponer muchas decisiones, con determinación y que no crean los que están " colocados " que van a tener siempre su sustento solucionado, tendrán que espabilar y colaborar con la economía del pais.

Nadie sobra, ni nadie es más que nadie, lo dice la constitución, y por lo tanto habrá que buscar nuevas fórmulas.

Ahora, Chavierín, después de tanto hablar, se va a tomar otro café,....con un poco.... de anís.

Chavierín.

1 comentario:

  1. Es muy difícil romper con las inercias. Y todavía más difícil resulta enmendar los privilegios de aquellos que se beneficiaron en la época de bonanza y ahora se empeñan en no ser solidarios con el resto de la población. Yo, ante todo veo un problema de egoismo humano que nos afecta a todos y a mí el primero: la mayoría consideramos que lo que poseemos es lo "básico" para vivir; sin tener en cuenta que lo básico para muchos es poder comer algo durante el día.
    Además somos muy dados (yo, también el primero) a construir discursos o elaborar argumentaciones a favor de los pobres y marginados, pero no somos tan operativos a la hora de dar ejemplo concreto de nuestra solidaridad. Si de verdad queremos contribuir sobran lugares en los que colaborar o aportar nuestro dinero. Desde luego, excusas no faltan pero siempre estará rondando encima de nuestras cabezas la falta de coherencia entre lo que decimos y lo que realmente hacemos.

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