viernes, 21 de diciembre de 2012

HABLANDO CON LAS ESTRELLAS,... en Alpartir

Rodeado del sonido de las esquiletas del rebaño que retorna a la mejana, me encuentro, en las peñas de altura, a la salida del pueblo, camino de la Pasadilla, en Alpartir,  y absorto, contemplo el crepúsculo del firmamento brillante y sobrecojedor,.... para suspirar y para abandonar las luces del lugar y buscar el silencio.
Quiero contemplar y de paso pensar de los ratos,....de la felicidad,....de la vida, y todo,  con el permiso del  causante  de tanta belleza,...el universo,....el cielo,...  y donde dicen que viven los seres que un día te mimaron y acariciaron.
He venido a charlar, a recordar, acompañado  de la perrica Canela que también tiene algo que decir a su amigo Fran que la dejó sin darle ninguna explicación. Solos, con la mirada perdida,  contemplamos al  lucerico puntual  que nos dice que la función de todas las noches acaba de empezar.

En estas fechas de la Navidad se nos presentan los momentos májicos pasados ,...de aconteceres,...de ausencias,... de gavillas,.... de rebaños,...del pocico,...de la lavandera,...del portal,...de las estrellas,...del musgo,...de la pandereta,...del incienso,... de la misa pastorela,...de los momentos de lágrima fácil en las  navidades de siempre, recordadas, y que mezclan  la felicidad acumulada con la ausencia de los seres queridos. Fiesta pensada, también, para que participen en nuestras conversaciones y nos ayuden a preparar  la cena.

Pero no solo hemos venido la Canela  y yo, aquí, a recordar y a entristecernos, hemos venido también, a contarles cosas, con una bolsica de huesecillos, y de buenas maneras, para decirles que todo va bien, que el aire que respiramos nunca pierde su aroma, que todas las primaveras retornan las mismas golondrinas, que el floristeo se sigue presentando arrogante y de exposición, que las almendreras siguen trabajando a su manera,... que el río, como todos los veranos, se esconde y que los manantiales hacen lo que pueden,...  y que los buitres, comediantes, siguen ahí, en las peñas, saludando al paseante.
Contamos historias bonitas, porque en este cartulario de la Navidad, no cabe otra cosa, sólo, dejaremos pasar la Canela y yo, al que nos hable de esperanza,... de ilusión por las cosas,... de ganas de vivir,... de amor a la natura,... de la música,.... de la alegría,... de la bondad de las personas,... de las sonrisas y de los suspiros profundos de satisfacción.
Con esta intención miramos el crepúsculo, con la sensación de que seremos capaces de ser felices, ...de que creeremos en nosotros mismos,... de que tenemos mucha capacidad  para preparar las hortalizas y el futuro y que dentro de tanto desorden, al final, siempre sobresaldrá el sentido común, que es lo que hace que todo vaya para adelante,....¡¡¡ No somos analfabetos y dignidad nos sobra a raudales !!!.
Con estos grandes deseos, hablamos con los estrellas,... con las personas cercanas que nos dejaron,... que sabemos que están bien y felices,....y retornamos a casa,...a la lumbre y a tomarnos un vasico de vino cocido.
La Navidad siempre nutre a la gente de buena voluntad.

¡¡¡   FELIZ NAVIDAD !!!.

   Chavierín.

1 comentario:

  1. Estás hecho un poeta impenitente, amigo Javier. Tu prosa rezuma sensibilidad y sosiego. Con una pizca de nostalgia y un buen aderezo de sentido común. ¡Seguro que la perrica Canela no va a encontrar un mejor acompañante que tú en el lugar!
    Y seguro también que allá a lo lejos, en alguna estrella titilante nuestros seres queridos sonríen con bondadosa complacencia al ver cómo nos agarramos a las cosas buenas de la vida, cómo saboreamos los contados ratos de soledad, cómo nos reafirmamos en la idea de que, a pesar de todo, somos unos afortunados sólo por el hecho de vivir y disfrutar de la vida. Un abrazo. Felices navidades par tí y toda tu familia. José Luis

    ResponderEliminar