lunes, 13 de enero de 2014

LOS DUEÑOS DEL COTO

En las praderas de Sibirana, esos hombrecillos de época, arremolinábanse junto a  la parrilla. Los hongos y níscalos, productos preciados, crepitaban y esparcían sus perfumes de fogata buena, hacia esos primitivos cazadores, sabroso premio culinario para celebrar el final de la faena..., trazar sus lindes en tablillas con números romanos, y es que, el compartir la escasa caza , de jabalíes y perdices,  con otras tribus, no lo llevaban bien y por eso habían colocado a modo de tajaderas y quiletas, esa anotación noble...., por el artículo XXXIII,....los dueños del coto.

Y a modo de lindezas, acotaciones, y la repetitiva sandez de la expresión de marcar territorio, que está hoy muy de moda por los gobernantes que nada tienen que hacer, presento aquí este pequeño estudio sobre la igualdad de oportunidades de la que hace gala la palabra democracia, y buscaré reflexiones sobre la política de altura, intentando desenrredar el ovillo, de lo escrito y conformado, dado como bueno, por algún colectivo que se creen los dueños del mambo.
Y no meteré en el mismo saco, esta comparanza.

En el mundo empresarial se emplean unos dibujos y unas formas privadas , coto suyo, que los dueños gobiernan como les da la gana, y que nadie puede entrar a valorar porque no cuenta ni con sartén ni con mango, máxime cuando los dueños del reino, les han dado alas para volar y certificar todo como cosa legal.

Y llego después de este pequeño recorrido, a los lugares de la empleaduría pública, donde dicen que manda el ciudadano y dónde  todo se organiza en formas de cupos y de gente elegida..., somos los que somos,... ni más,.... ni menos, y en este barco de escasez, de trabajo, y sin dinero, no cabéis ninguno más..., así que, a estas puertas del castillo, no llaméis,  porque no hay pan para todos.

Y si el joven demócrata insiste en que él tiene el mismo derecho que cualquiera a opositar y a tener oportunidades porque esta empresa es de todos, zarandean la cabeza e intentan mirar para otro lado...., y si argumenta que en las empresas públicas bien nos podríamos repartir los trabajos por temporadas, como no sería descabellado, les entra un nerviosismo extraño, la lógica y la legalidad de sentirse descubiertos les azoran bastante el espíritu...., resortes aprendidos en la escuela..., el razonar y exijir  la igualdad en democracia.

Y si el joven, y el desempleado, tomando el sol,  se paran a observar las manidas maniobras de la administración con sus sindicatos para  resembrar mejor sus cotos privados, haciendo gala de no agresión mutua y quedarse como están y sin aumentar el cupo de aspirantes, se encrespan, porque ven más de lo mismo , una falta de respeto al español necesitado y un abuso indecente.

Y si en esta escuela de calor y asombro, nos da por asomar la cabeza, podremos ver cómo se hacen los presupuestos en la D.G.A, lo justo para mantener el personal y pagar los intereses de la deuda..., para inversiones y crear trabajo,... nada de nada. No hay nada para los demás ciudadanos.

Y entonces, ¿ para qué sirven estos estamentos políticos ?, mucho parlamento regional, mucha parafernalia y.... muchísima incapacidad para crear riqueza.

Reflexión fuerte y sincera...., igual utópica, pero si queremos hablar de política de altura , no podemos mantener unos parlamentos y un personal de primera cuando la economía es de tercera

Avanzar con este desnivel es muy difícil, lo justo sería quitar los gastos que acarrea la suntuosidad de tanto parlamento y personal, e igualemos la situación con el derecho que tiene la gente de tener sus necesidades cubiertas con el dinero bien repartido.

Tema complicado de asumir, pero como dice la canción, son reflexiones que nacen,.... cuando" uno intenta encontrar su espacio y ve que a su alrededor todo se estrecha ".

Derecho a opinar.


¡¡¡ Ya voy, ya, D. Ricardo, a quitar la quileta.!!!.

Chavierín.



 

1 comentario:

  1. Muchas decisiones injustas se han tomado por el artículo 23. Y demasiado estamos soportando. Hay muchos Gamonales latentes que pueden activarse en cualquier momento. Cada vez se digieren peor los agravios y las situaciones lacerantes.
    Mientras tanto, amigo Javier, además de nuestras crónicas semanales con la denuncia pública correspondiente, hemos de continuar nuestra vigía y no dejar pasar ninguna situación injusta. Cada uno de nosotros encierra un enorme potencial de cambio y mejora. El lema ha de ser: "Respuesta ante los hechos y situaciones inaceptables, aunque sólo sea de forma simbólica".
    A buen seguro que, actuando de esta manera, poco a poco la situación irá tornándose más llevadera.
    Un abrazo. JL

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