domingo, 30 de noviembre de 2025

MENSAJERO DE LA PAZ

         En estos últimos días estamos escuchando declaraciones llenas de ignorancia y de maldad que nublan la corrección al sentido común. 

     Esos pensadores extremos de ideología esvástica quieren imponer unas normas, si llegan al poder, a las que no estamos acostumbrados, tal como expulsar a los emigrantes que osen llegar a nuestro territorio en busca de futuro, como, no protegerles igual que a los demás ciudadanos del país, o como prohibir las enseñanzas en sus lenguas de origen para que se encuentren mejor adaptados, o no dejarles emplear los sitios públicos para sus plegarias.

      Estos planteamientos adormecidos que no vienen de las aulas y vienen más bien del vicio de hacer daño, se oponen a los avances científicos, niegan el cambio climático y desprecian la Agenda 2030 que marca las líneas para mejorar la vida de la gente.

      Estos grupos tienen sus seguidores de todos conocidos, personajes no aptos para dialogar y llegar a acuerdos, porque su inmadurez te obliga a no hacerles caso.

       Ayer en el periódico El País, Natalia Junquera le hizo una entrevista a José María Aznar, presidente que fue de España y que siempre ha estado metido en la polémica.

       Entre otras lindezas dijo que no condena el franquismo,... que habría que derogar la Memoria Histórica,... que en esos años de la dictadura, hubo prosperidad y un país unido. Pero lo que más me llamó la atención fue el comentario de que " la Guerra Civil son los padres " y que no iba a condenar algo en lo que su padre participó durante tres años en el bando nacional.

      Lo veo orgulloso de las andanzas de su padre por la contienda como un luchador nato contra el enemigo, cosa que yo no vi en mi padre, que estuvo en la Batalla del Ebro en el bando nacional con 17 años, y que volvió impresionado del horror y las muertes causadas en ese lugar. A mi me contó anécdotas, pero no quería hablar de la dureza y la muerte cruel de muchos compañeros suyos. Hasta unos pocos años antes de morir, estaba empeñado en ir a Tortosa a rendir homenaje a sus compañeros. 

       Está claro que este personaje no aprendió nada de los actos de su padre con la guerra y los sufrimientos, es más, está empeñado en mantenerlos.

        Mi padre, al final, actuó como un mensajero de paz que denuncia esos desastres. Estoy muy orgulloso de su forma de pensar y procuro seguir sus enseñanzas.

        A mi padre la vida le regaló momentos de sabiduría. 

         Con respeto.

         Chavierín. 

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