domingo, 13 de febrero de 2011

CLARINA


No quedaba nadie en ese lugar..., en otrora, ciudad viva..., de griterios..., de risas, de ruidos de carretas, de sonidos de almirez, de voces cantinas de mercadillo.
Construida con la mágica y moldeable piedra arenisca del lugar, pronta para cincelar columnas trajanas en su templo y foro, y horadar las hornacinas de su apreciada terma. Su tiempo en la historia pasó y sólo nos queda, a los de ahora, intentar preservar su legado y disfrutar de lo que quedó de esa maravillosa época.

Nunca se había tomado en serio el poblamiento romano de los Bañales. Estaba ahí como algo que existió, y al que sólo contemplaban los estudiosos..., algún entusiasta y algún frayle, como el padre Racondo, que se encargaba de preservar los hallazgos de la zona y ponerlos a buen recaudo.
Hasta finales de los setenta del siglo pasado, la universidad sólo había efectuado alguna cata puntual de forma somera para tener información universitaria, después D. Antonio Beltrán pondría  el empeño en el yacimiento con los pocos medios que poseía.

Yo tuve la suerte, allá por los años setenta, de participar como peón, en las escavaciones que D. Antonio, efectuó en las termas.El profesor tenía un buen equipo de profesores y alumnos, y todos disfrutábamos con las explicaciones puntuales del funcionamiento..., dónde se hacía el fuego...., cómo se transmitía el calor por debajo del suelo, descubriendo las señales de las columnas que aguantaban el aljibe..., Clases magistrales y hallazgos puntuales de cerámica común, sigilatas, teselas y más teselas, para hacer mosaicos...., y el filón del desagüe, porgar y porgar y aparición de cantidad de agujas de pelo, hechas de hueso, que perdían en el agua las Julias y Claudias del lugar.

Para mi fue una buena experiencia, aprendí a dar importancia al arte, a las culturas, valores, que los universitarios me supieron transmitir.
Han pasado los años y, contando con más medios, La Fundación del Románico de Uncastillo y con la dirección del profesor Javier Andreu, se ha tomado en serio la conservación y difusión de este enclave romano, protegiendo las excavaciones y realizando "buenas películas " del trabajo realizado.

Con esto, se está tomando conciencia, en la zona de influencia, de los asentamientos tan maravillosos que tenemos, a la vez, que estamos prestos, para disfrutar de las futuras excavaciones.

El futuro de Clarina, o los Bañales, se presenta apasionante.

Mis felicitaciones.
Chavierín.

1 comentario:

  1. Excelente artículo con reminiscencias juveniles de una experiencia que ya se que te impactó. Siempre te gustó esta temática. Me alegro que le dediques tu atención y dejes constancia de la importancia de lo que ahí se va extrayendo. Al fin y al cabo todo ello fue obra de nuestros antepasados a los que debemos honrar.

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