martes, 6 de diciembre de 2011

LA ESTUFA DE LA ESCUELA,... en Uncastillo

El recuerdo me lleva a Uncastillo, a aquellos años implácidos, a mitad de los sesenta, donde encontrar un medio de vida era difícil y donde muchas familias tuvieron que emigrar para buscar trabajo. Trabajo y dignidad para sacar a sus familias adelante, descalabro emocional en las escuelas, cuando el tal Manolín o Jesusín no acudían a clase porque su familia se había ido a vivir a Zaragoza. Amigos que se iban, dejando en el ambiente, desapegos y tristezas porque la mayoría se habría quedado en el pueblo si hubiera tenido un sustento.

 A pesar de todo, la escuela seguía, hipertérrita, con los horarios espartanos impuestos por los profesores y por los padres. Los que nos quedamos teníamos que sobrevivir y dar sensación de normalidad dentro de las escaseces y las penurias de aquellos años. El portear la cartera y los troncos de leña para la estufa de la escuela era lo normal, no había presupuesto suficiente en el ministerio y todos teníamos que echar una mano, eso sí, todos íbamos con pantalones cortos y nos teníamos que calentar, y de paso, poner alguna lecina a asar,...mundo rural y.... poesía.

Relato y momentos que tienen su origen en los tiempos republicanos de antes de la guerra dónde a todo el mundo le dio por estudiar y formarse, y dónde, se empezó a tomar conciencia de lo importante que era la educación para ser algo en la vida.

Tristezas después de una guerra, cierto aturdimiento emocional, pero se intuía que la vida tenía que continuar y que la educación era un pilar básico de supervivencia.

Ciertamente que el descubrimiento de la bondad de la educación no es de ahora, nuestros padres y profesores ya le dieron mucha importancia en ese momento, querían que sus hijos fueran educados y se pudieran mover en la vida con corrección. Después vendrían los intentos de especialización en estudios superiores, pero que fueron consecuencia de que en la familia y en la escuela nos habían enseñado a pensar y a tener inquietudes de futuro.

La educación es imprescindible,...se pueden hacer grandes cosas con las personas sensatas y especializadas,... con las que saben pensar, con las que tienen criterio, sensibilidad, responsabilidad,.....

Mucho tiempo dedicaron nuestros viejos profesores en modelar la educación, y a los jóvenes profesores de ahora, no les va a quedar otro remedio,... es el sino de un país moderno que viene con exigencias.

TENEMOS QUE MIMAR LA EDUCACIÓN, es una columna básica para la evolución de un país. No quitemos medios, ni nos enredemos con algo tan importante y hagamos lo imposible para que todo el mundo tenga acceso a la formación.

Cuando se oye hablar de la educación a un gobierno de derechas aparece la desilusión, porque sólo conciben la enseñanza si ésta viene acompañada de sotana y con imposiciones, la escuela pública se la trae al pairo

¡¡¡ Pues nada !!!, iremos quitando pacientemente las piedricas que pongan en el camino...., pero sin miedo,.... son otros tiempos.

A Chavierín le toca, hoy, echar leña a la estufa.

Chavierín.

1 comentario:

  1. Como siempre comparto al 100% tus vivencias y reflexiones. En este caso, si cabe, más todavía porque desde hace ya 30 años, estoy inmerso de lleno en el mundo de la educación y veo muchas cosas:

    - Veo que el rendimiento global del sistema es bajísimo para lo que podría ser.
    - Veo muchos profesores desanimados ante la falta de interés de sus alumnos.
    - Veo excelentes profesionales que no obtienen ningún reconocimiento por su trabajo.
    - Veo ineficacia a raudales en la administración educativa.
    - Veo que si al alumno se le trata bien y te preocupas por él, siempre responde positivamente.
    - Veo demasiada burocracia y una tendencia al incremento de la misma en las labores que debe realizar el profesorado.
    - Veo a muchos padres sin rumbo ni criterios educativos claros en la educación de sus hijos.
    - Veo que llevamos un retraso monumental en la adopción de metodologías y procesos de enseñanza-aprendizaje con los países avanzados de Europa.
    - Veo, en fin, ausencia de liderazgo y de acción continuada en muchas iniciativas loables que se diluyen por falta de empeño, ilusión y constancia.
    - Veo muchas más cosas y sería largo contarlas todas. En la medida que puedo y dentro de mis posibilidades intento contribuir a la mejora de nuestro sistema educativo en mi trabajo del día a día. Y me voy satisfecho a casa cuando finalizo mi jornada.

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