Impresionado me quedo al observar la cúpula de colores y trazos enyesados, que Miquel Barceló creó en la sala de los Derechos Humanos y la Alianza de Civilizaciones de la ONU en Ginebra. Una metáfora que recorre la idea del mundo mezclado con la belleza del mar y la montaña. Su obra te transporta a otra dimensión.
Siempre me han llamado la atención las personas que son capaces de crear belleza con su ingenio y son admiradas por todo el mundo.
.... y el que no se consuela ....
De joven, me cautivaba el oficio de caminero, que también tenía belleza, ese de ir por la carretera limpiando cequias en armonía con el azadón y con vivienda en Ejea de los Caballeros tenía su mérito. El oficio de albañil también me cautivaba, es muy agradecido cuando observas tu obra con satisfacción, aunque reconozco que mi vocación era la de educador. Pero bueno la vida construyó unas circunstancias que no me ayudaron en nada a conseguir esos objetivos,... lo que no hice en esos tiempos tuvo sus motivos. No fui ningún Miquel Barceló, fui una persona muy corriente.
.... con la leve explicación, yo solo soy .... un envidioso.
Un seguidor de las personas que crean belleza y están satisfechas con lo que hacen, como Miquel Barceló.
En la entrevista que Pepa Bueno le hizo a Miquel Barceló en el periódico el País hace unos días, pude conocer más a fondo a este profesional del arte y la imaginación, muy europeo y preocupado por la deriva que lleva el mundo últimamente. Sorprendente por su imaginación y por su concepto de sociedad y vida y por la oportunidad de mostrar su obra en unos tiempos de poco entendimiento entre naciones. Recogí de la entrevista una frase de Pepa Bueno que me llamó la atención, " ¿ porqué cada ochenta años la humanidad cae en el abismo ? ".
Y digo yo, que es por aburrimiento, porque como ocurre en la naturaleza, tenemos que convivir con depredadores que te obligan a cambiar de acera, que no admiran el encanto de la vida y quieren destruir todo.
Barceló con su impronta con el arte, proyecta relajación de espíritu, aunque también tendrá sus momentos de enfado y contrariedad.
Los artistas del lado de los limos son muy necesarios en estos momentos.
Con todos mis respetos a Miquel Barceló.
Chavierín.
Somos, Javier, tributarios de los tiempos que nos ha tocado vivir.
ResponderEliminarLas expectativas de la infancia estaban en consonancia con el entorno que nos rodeaba.
Ahora los programas de desarrollo de capacidades animan a los jóvenes y especialmente a las mujeres a apuntar alto en sus expectativas profesionales.
Estoy seguro que si se hubieran dado las circunstancias bien podrías haberte equiparado con un Barceló o cualquier otro artista de relumbrón. Te aseguro que capacidades no te faltan.
Y prueba de ello son los bellos artículos con los que nos obsequias cada semana.
¡Un abrazo!
Me van a salir los colores, José Luis,
ResponderEliminarGracias por tus palabras.
Son los tiempos que nos tocaron vivir.
Un abrazo de Javier.