martes, 31 de julio de 2012

DESDE LA CABAÑA DE JALMA,....en Ubio

¡¡¡ Están ahí  !!!,...en la penumbra,... no tengo que hacer ruido,...colocaré con cuidado la tapa,...viven en la tinaja,...los recuerdos, y me voy a tomar la libertad de coger uno cargado de emoción,... eso sí, prestado, con devolución, porque sólo lo emplearé para escribir con el corazón algún retazo de ese lugar,...Me apremian y me dicen que no tarde mucho porque el original lo guardan ellos en las estanterías de la vida,...del proceso, desde  pequeño hasta cuando decides contar tus idas y venidas,...
para compartir,  desde el telégrafo moderno de tu casa.
...Sentado aquí, en la altura,  observo la val,....
La evolución de la tierra dibuja los lugares, les da el porte, el encanto,  la belleza,...la atención y después, los futuros pobladores  deciden si adornan,  más o no, ese lugar. Allí,  la val les ofrece tierras llanas , un barranquillo valiente que apenas conoce el estío, rodeado de montañas protectoras, pobladas de miles de plantas comandadas por las abundantes carrascas y chaparros autóctonos, que abrigan y protejen a los rebaños y a los miles de habitantes alados de rigor.
Se decidieron,...el lugar les complacía, tierra fértil y lugar acogedor.
Pasan los tiempos y el lugar toma vida,...recibe atenciones extremas,...los meandros del barranquillo se llenan de árboles y chopos,... cada pequeño rincón es cultivado y las primaveras se convierten en eternos campos verdes y cientos de flores que colorean los vadinales y las barranqueras, señal de que los cestillos se llenarán de frutos,...identidad de sabores de ese lugar,...el pan,...la fruta,...el espliego,...los calostros,...
Y qué decir de los habitantes llegados a ese lugar desde el pueblo lejano,...los que completaban la obra y la ornamentación, personas de bien, sufridoras, que se identificaron con el lugar y mezclaron felicidad con esfuerzo.
Saludos tempraneros, desde la distancia, y las orquestinas de las campaniellas del pastor, que nos dicen que tienen que pastar y que esto sigue, cigarricos,  y las labores de un nuevo día comienzan.
Allí, se palpaba la vida, el medio para subsistir, trabajo rudo pero llevado con amor y a veces con jotas; en el fondo, fue una escuela de conductas y convivencia.
Pero los tiempos cambian, la existencia moderna atrae y se olvidan los lugares, los trabajos artesanales de corral y la huerta desaparecen,... pero la val se queda ahí,,,, despistada,,,, recibiendo ruidos de motor y mirando por las lontananzas para ver si vienen muevos pobladores para pedirles que repasen los tejados de las cabañas abandonadas.
Fueron muchas las personas que dieron vida a este lugar,...desde mi recuerdo, podría nombrar a los pobladores del saludo, de las barranqueras, los agricultores,...los pastores,...los García,...el sr.Pedro del huerto la luna,...el sr.Ricardo,...José de Tertín,...Miguel de la Sabina,... mi abuelo Luis,  mis tíos y mi padre Tomás, y.todos,  mostrando siempre grandes carga de afecto por este lugar.

Chavierín, se permite, un pequeño homenaje en el recuerdo.


En este lugar, con el tiempo, aparecerán nuevas historias,...nada finaliza.


Chavierín.

2 comentarios:

  1. ¡Este artículo te ha quedado redondo! Para mi gusto, es en este estilo donde mejor te mueves y donde también das lo mejor de tí. Escrito con cariño y sensibilidad, aludiendo a esos recuerdos positivos y añorados que, afortunadamente, pueblan nuestra mente.
    Comparto contigo la visión de la val de Ubio, del corral y de las gentes que lo visitaban. Yo también tuve mi corral, en Gabardilla, del que guardo un gratísimo recuerdo. Si bien esas tierras eran más agrestes, más duras, pero que también me proporcionaron preciosas experiencias ¡Todavía te quedan muchos temas por abordar! ¡Muchas experiencias por desgranar! El relato y la lectura de todas ellas constituye para mí un aliciente semanal muy importante. Un abrazo. JL

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  2. Gracias ,José Luís, por el comentario,sí es verdad´que arrastro bastantes cargas de melancolia, de hecho eran las personas llanas las que me lo hicieron pasar en aquel lugar placenteramente. Yo era el pequeño, el que observaba y el que agradecía su compañía,por eso, siempre estarán en el recuerdo,...retales de una vida.

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